Un burqa desgarrado en una calle de poca luz. Una mujer camina vacilante. Sus pasos titubean porque la esperan en casa piedras silenciosas que apelarán sobre una moral perdida. No muy lejos, ríen en una taberna hombres victoriosos de pechos hinchados, celebran con birras y cigarrillos. En sus casas, sus hijos y mujeres rezan y dan gracias a Dios por estar vivos.