
Habría llorado de vergüenza al enterarse que cada día los turistas le arrojan flores a su tumba, le veneran y encienden velas, esperando su beneplácito, mitificándolo, mientras el hombre del aseo espanta las moscas para evitar la náusea de los visitantes.
He aquí tu primer comentario a esta entrada.
ResponderEliminarEspero que este blog prospere y que sirva a muchos seres humanos para prosperar en su intelectualidad, inspirar su creatividad y alejarlos de los matinales y realities.
Salud, bro.