miércoles, 30 de mayo de 2012

Actualidad

La justicia, ciega, se dejó convencer por la libertad, siempre tan manoseada, de ir a trabajar en un topless en pleno centro de Santiago. Allí, sin tapujos, el que puede pagar, les da una buena tocada y otros tanto, con mucho más en los bolsillos, se las llevan al segundo piso.

sábado, 21 de abril de 2012

Descarte



La democracia en Chile lleva aretes de plata
y duerme en hoteles cinco estrellas
La democracia nos ha abandonado
Dejó sus hijos en el Mapocho,
en el Zanjón de la Aguada
para que crecieran solos
o se ahogaran 
la democracia en Chile usa tacos
que al pasar caminan sobre el pecho abierto
de mineros, campesinos y temporeras
llenando con su sangre las botellas que viajan
a París, Londres y New York
Salud, salud, salud

Oh, Nueva ilustración, salva al pobre pueblo,
pero sin el pueblo.
beneficia nuestra pobre ignorancia
y danos un pan para morder
para poder trabajar
horas sin fin y días sin descanso.
y soñar, seguir soñando, que la luz de tu ilustración
que un día nos tocará

martes, 15 de noviembre de 2011

Nadie

Desapercibido deambula por el edificio. Nadie lo notaba (ni siquiera recibía el mecánico saludo de esa rubia y curvilínea recepcionista que sonreía automáticamente a todos). Su diario quehacer dependía de las directivas del departamento de finanzas, pero como se desempeñaba en tareas menores, no exigía ser recordado por nadie y nadie lo recordaba.

Él soñaba, no obstante, con ser advertido o convertirse en el tópico de alguna conversación en el tocador de damas. En sus largos silencios, olvidado entre enormes pilas de papeles, imaginaba que alguien se preguntaría por sus secretos o su pasado insospechado, por sus innarrables aventuras. Tal vez, se decía a sí, una de las muchachas del área de proyectos no podría conciliar sus noches pensando en él.

Alimentaba su espíritu con simples hazañas, como mantener la puerta abierta tras él para que, quien viniese a sus espaldas, caminase a través de ella, recibiendo como recompensa un cálido “gracias”.

Un día no llegó más a su trabajo. Ni siquiera quien le daba mandados notó su ausencia. Sólo después de algunos meses, cuando estos se aglomeraron en un escritorio, el gerente de la división sugirió la creación del puesto de asistente dependiente para dicha tarea.

lunes, 31 de octubre de 2011

Sólo

infinitas muertes,
infinitas caras,
infinitas balas,
infinitos semones,

infintas tumbas
infinitas ruinas

y los días siguen,
y las noches, oscuras
como siempre

martes, 25 de octubre de 2011

Definición (im) precisa

Así son generalmente los laberintos. Se construyen a partir de sentimientos incorrectos (incorrectos para mí). Están cimentados sobre la moral inculcada en los años de la catequesis y por la tía del jardín. Los llantos de la mamá hacen lo suyo también. Los amigos infancia y esa hermandad de pobreza que la clase media experimenta agazapada, pero que los niños comparten sin tabúes, forman paredes gruesas que son fortificadas por la pichanga con los de cuarto medio, las caminatas largas y los abrazos que nos dimos cuando el Kike decidió irse por mano propia. Entonces entramos a la ruta construida con la certeza de haber hecho un camino recto y seguro. Caminos sin miedos o vacilaciones.

Hasta que un día decidimos orillarnos un poco, un ratito no más. Nos tomamos un descanso el viernes. Un vaso, otro luego. Vamos a bailar. Más amigos y más vasos. Un amigo se va, su novia se queda. Y tú recuerdas esos años en el jardín y la primera mujer que amaste (en realidad esa pequeña niña cuando tú también eras un pequeño niño), y las innumerables mujeres. Y te das cuentas que los años no pasan en vano. Y el barrio vuelve. Más vasos. Te da pena. Lloras para adentro, porque al Octavio le dirá a todos si te rajas, pero lloras igual.

Entonces ella te agarra del abrazo, bailas. Le besas la mejilla. Recuerdas a los cimientos y tratas de irte, te vas a mear a la calle y piensas en tomar un taxi. Entonces decides que tú camino tiene todos sus límites bien definidos, y que, a pesar del cansancio, un conductor jamás tendrá un accidente en él. Entras al garito otra vez. A despedirte según tú, pero otro vaso arremete, luego una casa aparece, más canto y baile. Más vasos.

Ya no piensas, sólo ríes, solo bailas. Todos te abrazan y tú abrazas a todos. Otra vez te miras al espejo en el baño, miras la hora y te dices que es hora de irte, pero no te escuchas, porque lo único que oyes es la música y las risas. Entonces utilizas tú último recurso, sales y le cuentas a la mina tu teoría del camino fortificado, de sus bases, sus murallas de contención y los materiales de construcción. Claramente hubo más vasos en el camino. Ella te mira ilusionada o pretendiendo que así parezca. Te dice que tu amigo no es nada como tú. Otros vasos vienen. Te toma la mano y algo te dice que debes irte, pero te quedas. No porque quieras, sino porque eres imbécil, como lo han sido otros.

Y ahí es cuando comienzas a ver claramente. Que no hay camino que valga, que los viajes no los inicias, sino que ellos iniciaron antes que tú, que las rutas estaban ahí y tú no hiciste nada más que pararte en medio de ellos. Miraste dentro de otro túnel dijo el finado aquel. Que si construiste algo fue precisamente un laberinto, lleno de aspiraciones infantiles, sueños, de versículos memorizados, ilusiones de primer amor, de camas compartidas, de botellas vacías y una película que se repite indefinidamente, la llamada que nunca llegó en tu teléfono y una mujer que no regresó.

Pero el laberinto aún no está concluido, todavía queda la construcción de la promesa de salida, de la huída. Que existe en tanto que la renuncia a salir exista. De esa se encarga uno mismo por medio de la traición final.

Imprudentemente crees que todo lo que has hecho antes no tiene ningún peso. Cuando crees que ya nada importa, que las palabras de la mamá, de la tía, de la iglesia, de la escuela, de los amigos y que el camino en sí no tiene ninguna importancia. Y renuncias a todo por el momento. Ahí es cuando te pierdes. Cuando la salida se vuelve dura, el camino confuso y el laberinto se define perfectamente.

martes, 4 de octubre de 2011

El VIAJE

Mi estimado amigo José Antonio Larraín y su compañero de armas Daniel Mardones Díaz, partirán pronto en una nueva aventura por tierras inhóspitas y desconocidas, cruzarán el oceano en un enorme pájaro de metal y lucharán con gigantes que hablan extraños dialectos. Quizás en su viaje encuentren al viejo Alexis Gonzalez, que se perdió hace ya mucho tiempo y se cree muerto. Espero que pronto regresen a Ítaca y traigan relatos de sus aventuras







jueves, 15 de septiembre de 2011

Te soñé anoche, te soñé

Soñar, con los labios de alguien, con su boca en la noche, cansado y profundo. Él y yo en uno solo contigo. Y yo te beso, te acaricio en esos días toco tu rostro y tus piernas, mientras el vertigo en ellas... Soñé, con las noches que pasé ¿fueron mil y unas? pensando y vos y en las manzanas en tus pechos claros como dunas en el parque de la facultad de esos años de papeles y novelas de Neruda y sus versos cuando juntos hablamos, y yo y yo no supe. y llamadas, y nos juntaríamos la palabra entrecortada los acentos y sus ausencias teléfonos mojados y borracheras Los papeles volaron, las novelas se cerraron y los versos... los versos terminaron Pero en el sueño, en el sueño hoy es ayer ayer es hoy, la rueda de la fortuna a mi favor y el beso Y la tración, Dios arriba y la verdad.